
Si buscas un buen plan en Moya, tienes que pasar por el Bar Casa Juana en la C. Magistral Marrero, 15. Este lugar es un clásico donde te vas a encontrar con un juane sorprendente, unas albóndigas generosas y unos huevos fritos que están de rechupete. Y ni hablar del café, que es realmente magnífico. Es un sitio con más de 140 años de historia, regentado por Doña Juana y su famosísima atención. Aquí la comida casera y el buen rollo van de la mano, y es perfecto para un buen enyesque. ¡No te lo pierdas!
Bar Casa Juana
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Mapa Ubicación Bar Casa Juana
Dónde se encuentra el Bar Casa Juana
¡Ey, gente! Si andáis por Moya, tenéis que hacer una parada en el Bar Casa Juana. Este lugar es de esos que quedan pocos, un bar que tiene la esencia de toda la vida, pero con un toque moderno. La Dña. Juana, que es un amor y cocina como los ángeles, es el alma de este sitio. Te atiende con ese cariño que ya no se encuentra en cualquier lado.
La carta no es la más extensa del mundo, pero lo que hacen lo hacen de lujo. El cerdo frito es un must, y la carne machada también está para chuparse los dedos. Te sientas en una buena terraza, con pocas mesas, pero eso es lo que mola: se siente íntimo y personal. Anduvimos pidiendo un par de tapas, unas cocacolas y un café, y todo nos salió por 22,90 €. ¡Una ganga para lo que te ponen en el plato!
El ambiente es relajado, así que si quieres disfrutar de una buena tarde, este es el sitio. Además, el aparcamiento está cerquita, así que no hay excusas. Y si no tienen lo que buscas, la Dña. Juana te recomienda dónde ir, ¡así de atento es el servicio!
Ahora, para quienes se preguntan “¿Dónde se encuentra el Bar Casa Juana?”, pues está en la C. Magistral Marrero, 15, 35420 Moya, Las Palmas. ¡Así que ya sabéis! No dejéis que os lo cuenten, id y probad esas tapas caseras que os dejarán con ganas de volver.
Qué especialidades culinarias se pueden encontrar en el Bar Casa Juana
Ya te digo, el Bar Casa Juana es de esos sitios que son un verdadero clásico. A pie de calle, en C. Magistral Marrero, 15, en Moya, este bar es lo que llamamos aquí una tienda de "aceite y vinagre". Entras y te sientes en casa, con la señora Juana al mando, que te atiende con ganas y siempre con una sonrisa. Es un lugar entrañable donde la paella de premios al servicio la tiene bien ganada. A veces, cuando te ve un poco acelerado, con su voz suave te dice: "tranquilo, tranquilo…" Y en ese momento, sabes que necesitas esa pausa para disfrutar de un cortado y un dulce de Moya que, por cierto, están de muerte. ¡Gracias, señora Juana!
Pero cuidado, que no todo el mundo opina igual. Hay quien ha salido de allí diciendo que es como una visita a un museo del desorden. Algunos dicen que el sitio está sucio y que la comida no es lo que prometen. La carne mechada, por ejemplo, ha recibido algunos palos por malísima. Mejor pidan queso y aceitunas, que lo demás puede ser un riesgo. La experiencia parece depender de la cara que lleves, porque hasta te cobran diferente. Eso no está bien, aunque entiendo que por cariño a la señora Juana la gente le da una oportunidad.
Por otro lado, hay quien se ha llevado una buena impresión. Hablando de comida, en Casa Juana puedes encontrar pocas cosas que no estén ricas. Las papas arrugadas, el mojo y esa carne de cochino que sale a un precio más que razonable. A veces, puedes comer bien y pagar menos de 20 pavos. Ideal para ir con unos amigos o aprovechar la terracita que tienen para disfrutar de ese ambientillo familiar. Pero ojo, el servicio puede ser un poco lento, lo que puede ser un rollo si tienes hambre. Pero bueno, ya sabes cómo se dice: en la espera está la recompensa.
Así que, ¿qué traen en la carta? Suelen tener platos contundentes como el cerdo frito y las chistorras, que a algunos les gusta, aunque a veces llegan frías. Las papas y los huevos, cuando aciertan, son un acierto total. Entonces, ya seas un motero buscando un lugar para parar o un food lover en busca de buenas tapas al sol, aquí te sirven un poco de todo, aunque deberías informarte sobre los precios antes de que te sorprendan a la hora de pagar. En resumen, ve y pruébalo, pero ve preparado, que te pueden llevar la sorpresa.
Qué es un "juane" y por qué es sorprendente en este bar
Ya te digo, si buscas un sitio con alma, el Bar Casa Juana es el lugar. Pero ojo, no todo es perfecto. Durante las tapas de Moya nos atendieron fatal, una hora y media de espera para una tapa enana que ni se parecía a lo que prometían. Menuda decepción, y cuando se lo mencionamos, ni se inmutaron para ofrecer una solución. Servicio: 1. Pero eso no te debe frenar; hay otras experiencias que destacan.
Las veces que hemos ido a picar algo, la comida ha sido buenísima. Las albóndigas son como las hacía tu abuela, sencillamente, deliciosas. Quedarte unos minutos más solo por las albóndigas, carne de cerdo, y papas fritas, ¡es lo que toca! No esperes lujos ni un servicio diez, pero el cariño de un negocio familiar auténtico se siente. El precio por persona suele estar entre 1 y 10 €, y si te gusta la comida casera, este es tu sitio. Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5.
Bar Casa Juana es un emblema del pueblo, más que un bar, es una casa de toda la vida donde doña Juana sigue al pie del cañón con una sonrisa. El encanto de la decoración de aceite y vinagre te lleva a tiempos pasados, y eso es buena señal. Si buscas un lugar para un buen enyesque, con papas arrugadas y un buen vino, este es tu sitio. El precio por persona? Entre 10 y 20 €. Puede que la comida sea un poco básica, pero el ambiente y la calidad del servicio son top: Servicio: 5, Ambiente: 5.
Y hablando de cosas sorprendentes, no puedes dejar de probar el 'juane'. Este plato tradicional es un arroz con pollo y especias que tiene su toque especial aquí, como lo haría tu abuela, pero con el cariño de doña Juana. Lo sorprendente de su 'juane' es que, además de llevarte a casa con cada bocado, lo hace en un local donde sabes que la tradición se respeta y se celebra. ¡Así que ya sabes, no dejes escapar la oportunidad de probarlo!
Cómo son las albóndigas que se sirven en Bar Casa Juana
Te cuento, el Bar Casa Juana es otro rollo. Lo encontramos casi de casualidad y entramos porque se veía acogedor y tenía ese aire de que se comía de lujo. Y no nos falló, ¡qué maravilla! Las albóndigas son una delicia, parecen hechas en casa con todo el cariño y están super tiernas. Ya sabes, el tipo de comida que te hace sentir bien en el alma. Además, los huevos con chorizo, ¡madre mía! Todo lo que pidas aquí tiene ese toque casero que te deja con ganas de más. Sin duda, por esas albóndigas y la calidad de la comida, ¡vamos a volver!
Claro, no todo es perfecto. Hay algunos detalles que pueden hacerte pensar. En una visita anterior, pagamos 21€ por un botellín, una Coca-Cola, un plato de cerdo frito y media de ropavieja. No sé tú, pero a mí me pareció algo caro por lo que recibimos. Al final, la comida está bien, pero el estilo es bastante de batalla y el hecho de que no den ticket también es un poco incómodo.
Lo que de verdad molesta es la atención en ocasiones. Tuvimos una experiencia muy negativa con el servicio, donde el personal no tuvo buenas maneras. Pedimos juntar unas mesas porque éramos seis y nos contestó el señor como si hiciéramos un drama por un par de cortados. Además, no pasó ni diez minutos cuando ya la señora nos estaba levantando. Al final, otra familia se sentó a nuestro lado. Una pena, porque el trato puede arruinar todo lo demás.
Sin embargo, lo bueno siempre pesa más. Casa Juana sigue siendo un bar antiquísimo, cargado de historias y con un ambiente auténtico. La Juanita, quien lo regenta, es un encanto, siempre atenta y amable. ¡No se pueden perder las papas arrugadas, el queso de Moya y, por supuesto, esas albóndigas caseras! La verdad, esta perla del pueblo, con su comida rica y productos locales, merece la pena, aunque haya que esperar un poco. Así que ya sabes, si buscas albóndigas que son como un abrazo, ¡este sitio es el tuyo!
Por qué los huevos fritos del Bar Casa Juana son tan populares
Cuando hablas del Bar Casa Juana, sabes que estás hablando de un lugar que es un verdadero icono en Moya. Es ese rincón que, aunque casi siempre esté a reventar, te recibe como si fueras de la casa. La gente va allí por su comida casera exquisita, que sí, está hecha con ese toque especial que solo una abuela puede dar. Las papas arrugadas, el queso de Moya y las albóndigas caseras son todo un acierto. Y aunque el servicio a veces puede tener su ritmo tranquilo, la atención es siempre correcta. ¡Tienes que vivirlo!
Pero no todo es perfecto, claro. Hay quienes dicen que ya no es lo que era. Las albóndigas han cambiado de receta y de repente, se sienten un poco más llenas de pan que de carne. Algunos han tenido un par de experiencias con las papas fritas sumergidas en aceite, que no te voy a mentir, no son una buena carta de presentación. Pero en este tipo de sitios, es cuestión de suerte. A veces salen unos huevos fritos que son el remate, y te hacen olvidar cualquier fallo en los demás platos.
A pesar de altibajos, la vibra del lugar es única. Pisar el Bar Casa Juana es como regresar a una tienda antigua de aceite y vinagre. Ese ambiente tan acogedor que te hace sentir en casa. Si hay algo que a todos les encanta son las tortillas de doña Juana, que no tienen rival. La forma en que la dueña, a sus años, logra que todo funcione con una sonrisa, es digno de admirar.
Y ya para concluir, te preguntarás: ¿por qué son tan populares esos huevos fritos? La respuesta es simple: porque son sencillos, perfectos y cada vez que los pruebas, te hacen sentir como en casa. Es todo un combo: un plato que no se complica, pero que sabe a gloria. Así que no importa si hay una cola larga, ese sitio tiene su magia y siempre va a valer la pena.
El café del Bar Casa Juana tiene alguna particularidad
Hablando de Casa Juana, esa joyita en Moya, no hay forma de ir y no quedarte un buen rato. La señora Juana es un auténtico tornado de energía, parece que tiene 20 años con la forma de moverse y lo bien que se ríe. Te recibe como si fueras de la familia y eso ya te hace sentir como en casa. Y la comida, ¡ay la comida! Es tan casera que parece que te preparan todo como si estuvieras en casa de tu abuela, ¿sabes? Con esos sabores que te llevan a la infancia. Las “arbodigas” son un must, ¡no te las puedes perder!
Por otro lado, sí, hay cosas que hay que mejorar. La atención a veces puede ser desordenada, te quedas esperando un rato más de lo que deberías. Pero, oye, el ambiente es tan acogedor que lo perdonas. Y el precio, muchacho, es de lo más razonable, entre 1 y 10 € por persona, así que el bolsillo no sufre tanto. Si buscas un buen bar para unas cervecitas y tapas típicas, Casa Juana es el lugar ideal en el casco de Moya. Te quedas ahí charlando, disfrutando de un buen ambiente y te olvidas del reloj.
No puedes irte sin comprar unos dulces típicos de Moya, que están de vicio. La señora Juana siempre tiene una sonrisa y te recomienda lo mejor. Además, si andas por la calle principal, es imposible no notarlo, ¡es que está en el mero centro! Un colmado con más de 135 años de historia que te hace sentir la esencia de Canaria Antigua, como si viajases al pasado. Eso sí, asegúrate de que esté abierto, porque a veces parece que se toma un descanso sin avisar.
Y en cuanto al café, mira, el leche y leche es la estrella aquí, una experiencia que no deberías dejar pasar. Es más que un simple café; es como una cápsula del tiempo que te lleva a esos días más simples. El trato es cojonudo, no hay ninguna razón para no pasarte y probarlo. Así que, si estás en Moya y no te pegas un salto a Casa Juana, ¡te estás perdiendo de lo mejor de la vida!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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