
¡Ey, colegas! Si andáis por Benimaclet y queréis darle un bocado a algo rico, no os podéis perder La Plaça, en Carrer de la Murta, 11. Este sitio es un restaurante de autoservicio donde la comida está de lujo y el personal es super majo. Desde la famosa focaccia hasta el sushi y la paella, todo se siente fresco y casero. Además, las vistas al Edificio de los Dragones son una pasada, perfectas para disfrutar de una cerveza fría o unas tapas en la terraza. Y no os preocupéis por el precio, que es bastante asequible para la calidad que ofrecen. ¡Un planazo para cualquiera que quiera buena comida con buen rollo! ✨
La Plaça
Horarios La Plaça
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 19:00–24:00 |
| martes | 19:00–24:00 |
| miércoles | 19:00–24:00 |
| jueves | 19:00–24:00 |
| viernes | 19:00–24:00 |
| sábado | 19:00–24:00 |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Plaça
Dónde se encuentra La Plaça
¡Eh, colegas! Si andáis por Benimaclet y queréis comer algo, tenéis que echar un vistazo a La Plaça. No os voy a mentir, tiene sus cosas buenas y otras no tanto. Por un lado, la atención es de 10, el personal es muy cercano y se nota que saben lo que hacen. Pero… ¡hay un truco! Algunos platos son un poquito caros para lo que te dan. Los nachos, por ejemplo, son tortitas de trigo del Mercadona tostadas y el guacamole… bueno, más bien una salsa que no tiene mucho aguacate. Eso sí, la atención es buena, eso no se puede negar.
Pero si buscáis tapear, aquí es donde entra la magia. Tienen unas raciones y tapas que son la bomba, y lo mejor: son baratas para lo que ofrecen. Con un grupo de amigos, comer, beber y picar un poco te puede salir por unos 20€ por persona. La ensaladilla y las tellinas son una joyita, también pedimos sepia y patatas bravas que estaban brutales. Los postres tampoco desmerecen, ¡no os los saltéis!
Además, el ambiente es súper agradable. El nuevo dueño ha mejorado mucho el lugar, es genial para charlar y pasar un buen rato. ¡Ah! Y ojo con reservar, sobre todo en Fallas, que se llena rápido. Es un simplemente un minuto de llamada para asegurarte un buen rato.
Y para que no se os olvide, La Plaça está en Carrer de la Murta, 11, 46020 València. Si os decidís a ir, estoy seguro de que repetiréis. ¡No os lo penséis mucho!
Qué tipo de restaurante es La Plaça
Mira, La Plaça en Benimaclet es un sitio que tiene el rollo de restaurante tranquilo con terraza en una calle peatonal. La verdad, esperaba algo más épico, pero se queda en buena opción para tomar algo con amigos. La comida tira más a sencilla, pero si te dan ganas de picar, la ensaladilla es un must, ¡está de locos! Las tortas de los tacos también están de 10, aunque el tartar de aguacate que probé estaba un poco plano de sabor. Eso sí, el camarero se las ingenia para hacerlo sonar como si fuera un manjar.
Lo bueno del sitio es que el ambiente es chill, perfecto para pasarlo bien sin tanto protocolo. Nachos y oreja están bastante bien, así que si estás en la onda de tapear, este es el rollo. Por unos 10-20 pavos por persona, puedes comer y beber algo. La atención parece ser otro punto fuerte, con un servicio que se nota que se esfuerzan. Habrá días que sientas que tiran de pereza, pero en general, van bien.
Esa terraza te invita a quedarte, pero ya te digo, si lo que buscas es una cena espectacular, quizás aquí no lo encuentres. Pero si lo que quieres es un sitio para picar algo decente y disfrutar de una buena cerveza en buena compañía, La Plaça no decepciona.
Así que, ¿qué tipo de restaurante es La Plaça? En resumen, es un lugar sin pretensiones, ideal para charlar y pasear. La comida es correcta, perfecta para un picoteo casual, más que para una cena formal, y si te dejas llevar por el ambiente, seguro que lo pasas bien. Si lo que quieres es un buen rato entre amigos, aquí lo tienes.
Qué tipo de comida se puede encontrar en La Plaça
La verdad, La Plaça es un sitio que tiene su encanto. 5 estrellas para un local muy acogedor, donde puedes saborear de todo, desde asados hasta tapas tradicionales. Si buscas algo diferente, su menú original no te va a decepcionar. Si vas a Benimaclet, este lugar es 100% aconsejable. Realmente he disfrutado cada bocado.
Estando ahí, notas que es un punto de encuentro para los estudiantes y los vecinos más bohemios de la zona. La vez que fui, probamos la ensaladilla rusa de calabaza, que estaba riquísima, y el humus de garrofón, que volvió locos a todos en la mesa. Por 14.50 euros te llevas dos platos top junto a tres dobles de cerveza. ¡Calidad-precio bien! Así que me apunto a volver y explorar más su menú.
Aunque no todo es color de rosa. Hubo momentos duros, como ese rato con un servicio lento que se hizo eterno. Reservamos mesa a las 9:30 y hasta las 10:30 no vinieron a tomarnos la nota. Y cuando llegó la hora de cenar... el plato combinado que pedí fue un desastre. Merluza tan chiclosa que no podía con ella. De hecho, lo devolví y ni se molestaron en preguntar si quería otra cosa. A pesar de eso, tuvieron cierta cortesía al ofrecerme un par de montaditos como disculpa. Pero, la verdad, no creo que vuelva.
Y para rematar, las pizzas fueron otro fiasco. 12 euros tirados a la basura. Las tardanzas se hicieron insoportables, y la comida llegó de uno en uno. Si bien entiendo que en esa zona la gente va más por las copas, ¡mejor que no sirvan esa comida! Al final, se notaba que eran conscientes del nivel, pero no les importa mucho. En fin, una experiencia para no repetir.
Pero entonces, ¿qué tipo de comida se puede encontrar en La Plaça? Pues de lo que va su oferta, hay asados, tapas tradicionales, y hasta platos originales como ese humus de garrofón o la ensaladilla de calabaza que te mencioné. Así que hay variedad, pero asegúrate de que el servicio esté a la altura si decides probarlo.
La comida en La Plaça es casera y fresca
Así que, hablemos de La Plaça en Benimaclet, porque parece que no todo es oro lo que reluce. Algunos lo alaban como un sitio con 5 estrellas, comida excelente y atención de 10, raciones a buen precio y bien presentadas. Pero, la verdad, el otro lado de la moneda es bastante más oscuro. Te encuentras con peña que ha tenido que devolver platos porque, en serio, olvídate del control de sal, y las verduras asadas son escasas a más no poder. ¿Doce euros por eso? ¡A ver, amigos, no estamos en un restaurante de lujo!
Luego están esos momentos en que el servicio parece un chiste. Escuchar a alguien decir “tienen que preguntar” es una red flag gigante. Hay críticas de gente que no se entera de nada y necesita repetir las órdenes 3 o 4 veces. ¡Es que esto es un restaurante, no un juego de adivinanzas! Y si hablamos de las pizzas, mejor no. Una masa cruda, mucho queso, y lo más curioso, ¡las peores que te puedes imaginar! ¿Realmente vale la pena pagar 12 pavos por eso?
En cuanto a los precios, parece que les gusta más la tacañería que la hospitalidad. Cobran más por cosas que no te han entregado o directamente te dicen que la botella de vino que costaba 6€ ahora son 17. ¿Qué clase de broma es esa? Con esos precios te esperas algo decente, pero... ¡naah! Las tapas ni siquiera salieron a tiempo, y si las sirven después de que te han traído las pizzas, estamos hablando de un caos total. El ambiente, ese según algunos, es un 1: que no es un lugar cómodo para una buena cena con amigos.
Ahora, para responder a la pregunta que muchos se hacen: ¿La comida en La Plaça es casera y fresca? Pues la realidad no pinta nada bien. Aunque algunos digan que los platos están cuidados, la verdad de quienes han estado allí es que no hay frescura en la cocina y mucho menos amor en la preparación. Así que, si quieres una experiencia de comida casera y fresca, parece que La Plaça no es el lugar. Con todo esto, sinceramente, yo no me atrevería a volver.
Qué platos son recomendados en este restaurante
A ver, la cosa es que pasé por La Plaça en Carrer de la Murta, y hay opiniones encontradas. Tres estrellas por las infusiones que pedimos. En la terraza parecía que se estaba mejor, pero dentro había un olor muy fuerte que se te queda en la ropa y en el pelo. Pedimos infusiones, pero al final nos trajeron diferentes tipos, y la cantidad de agua en cada taza era mínima. Básicamente, como si te sirviesen café en taza de cortado. Y el precio... en mi opinión, muy elevado para lo que te sirven. No fue una mala experiencia, pero definitivamente se puede mejorar. Eso sí, vi a otros disfrutar de las tapas, así que tal vez comer allí sea más acertado que solo ir a tomar algo.
Pasando a mis malas experiencias, la última vez que fui para cenar, tenía un recuerdo genial de las bravas y los nachos, pero se notaba que la cosa ha cambiado porque las bravas estaban bastante mediocres. Me sabe fatal decirlo, porque fueron muy amables y simpáticos, pero me hicieron esperar ¡media hora por una pizza! Y eso que era casi medianoche y el local estaba vacío. La pizza fue un desastre: 12 euros por algo que parecía hecha en microondas. Solo una masa blanda con pimientos por encima. O sea, ¿en serio? Hasta me parece un insulto cobrar eso. De verdad, no pienso volver ni de coña.
Y para rematar, una experiencia horrible en la que solo queríamos tomar unas cervezas y picar algo. Se nota que han cambiado de dueño. El servicio se ha vuelto un caos: tardan mil años en atender y, además, han subido precios y bajado calidad. Una sola persona para atender toda la terraza... ¡prácticamente un desastre! Es una pena, porque la fachada pintada del local tenía su onda.
Así que, si te preguntas qué platos son recomendados en este restaurante, yo diría que las patatas bravas son una opción que podría aprovecharse, pero no te emociones demasiado porque no son lo que solían ser. Las pocas y ridículas opciones vegetarianas que ofrecen, como el humus con bravas, tampoco parecen la mejor elección. Mi consejo: mejor busca otro sitio para comer, porque en este caso, la calidad ha dejado mucho que desear.
Hay opciones de comida que incluyan focaccia en La Plaça
Mira, la primera vez que fui a La Plaça, el sitio pintaba bien. El local está chulo y tiene una terraza que se agradece, sobre todo si quieres cenar al aire libre. La verdad es que no cenamos mal, pero tuve mi sorpresa con la puntilla que pedimos; eso no llegaba ni a 100 gramos y costaba 10€. Oye, ¿realmente vale eso? Para mí, o es muy caro o simplemente te dan muy poca ración. Pero bueno, para compensar, las patatas bravas estaban riquísimas, se notaba que eran naturales y frescas. Y el hummus, también muy bien. Ojo, los calamares a la romana estaban buenos, pero al igual que la puntilla, les faltaba un poco de cocción.
El servicio, bien. La atención del personal fue correcta y se nota que el local estaba limpio. Además, cuando ves que la terraza y el local están a reventar, es un buen indicativo de que a la peña le gusta. En general, no está mal, pero para que no te quedes con un mal sabor de boca, creo que las raciones deberían equilibrar mejor precio, cantidad y calidad. Lo de pagar un precio decente es clave, y aunque la calidad está bien, ¡que la cantidad no se quede atrás, por favor!
Ahora, en el otro lado de la moneda, hay historias de terror. Hay quien se ha llevado un chasco de los grandes. Esperar más de una hora para la cena y encima con comida en mal estado, no, eso no va. Una parrillada de verduras, que por cierto es muy escasa y salada, además de problemas en la cuenta, ¿en serio? Eso es un desastre total. La gente ya no quiere volver, y es comprensible; sentirse atracado no es plan.
En cuanto a la focaccia, bueno, no la mencionan en el menú, así que si eres fan de ese pan con ese toque italiano, estás un poco fuera de suerte aquí. Pero te digo, siempre hay que estar atento por si de repente la sacan como un opción nueva, porque el sitio tiene potencial. Aunque lo mejor es lo típico de tapas y platos para picar, que son lo que más atrae a los que frecuentan el lugar. Así que ya sabes, si decides ir, ve con ganas de probar otras cositas.
Se puede disfrutar de sushi en La Plaça
Puff, La Plaça en Benimaclet, qué lío. La primera vez que fui, con la family, fue un desastre total. Te digo, platos devueltos, comida en mal estado y el trato... ni te cuento. O sea, juramos no volver, pero como mis amigos estaban allí y no había otra opción, como buen amigo ^acudí al llamado. Pero chaval, los precios son una locura y la camarera tenía una actitud que daba ganas de salir pitando. En fin, no lo recomiendo si buscas buena comida y buen trato; hay mil sitios en esta zona que valen la pena.
Sin embargo, la segunda vez que fui, decidimos probar varios platos a compartir. Salvo que son caros, la comida estaba bastante bien, especialmente el pulpo braseado, la carrillera y ese hummus gigante. Pero igual, el servicio fue un rollo, empezaron rapidísimo y luego nos dejaron en la espera con hambre. Tuve que hacer una excursión al interior para pedir los postres porque no había forma de que alguien nos atendiera. A pesar de eso, comimos a gusto.
Pero después me topé con otros comentarios que, la verdad, me dejaron frío. Un bocadillo triste con sólo lechuga, tomate y dos trozos de aguacate. Ni me quiero imaginar eso. Los nachos también criticados, y en general, la mayoría de la gente está saliendo decepcionada por los platos que no cumplen lo que prometen. Solo un camarero salió bien parado, decían que era agradable. Pero con comida así, ¿pa' qué volver, no?
Y respecto a la pregunta que muchos se hacen, ¿se puede disfrutar de sushi en La Plaça? Bueno, ni me lo imagino. Con todo lo que he oído, dudo que se atrevan a ofrecer sushi de calidad. Más bien lo veo como un lugar para pasar rápido y tomarte una cerveza, pero de disfrutar, ni de lejos. Así que, mejor busca otra opción si lo que querés es sushi.
El personal del restaurante es amable y servicial
Mira, si estás buscando un sitio chido para comer en Benimaclet, La Plaça podría ser una buena opción. La verdad es que he estado allí y le doy 5 estrellas a la relación calidad-precio. Todo lo que pedimos estaba muy bueno, pero lo que de verdad me flipó fueron las carnes: tiernas y sabrosas que te hacen querer pedir más. Los camareros son atentos y amables, y aunque el lugar estaba lleno, el servicio no tardó nada. Ideal si andas con un presupuesto ajustadete, alrededor de unos 15€ por persona te quedas satisfecho.
Sin embargo, no todo es perfecto. A veces el bar se pone un poco complicado. Mientras que el dueño pone su mejor cara, el sitio tiene su fama por la bandeja de solomillo con patatas y ajetes. El solomillo, aunque está muy bueno, las raciones pueden ser un tanto justitas. La calidad precio es correcta, pero esperar más refuerza un poco la decepción.
He oído malas experiencias de algunos, como el día que llegaron y no quedaba casi nada en la carta. Imagínate pedir unos nachos y que solo te lleguen tortillas sin nada más. Eso sí que se siente mal, y aunque el servicio fue decente, la cocina dejó bastante que desear.
Y no puedo dejar de mencionar mi último paso por allí. La primera vez que fui, todo estaba bien, pero hace un mes, el servicio no era el mismo. Un chico parecía torpe y hasta tiró una bandeja de cervezas a una señora. Entiendo que esas cosas pasan, pero después de un par de visitas, las cosas ya no estaban igual. La comida no estaba tan buena y, para colmo, ¡nos cobraron 90€ por cuatro tapas y dos cervezas! Me pareció una barbaridad.
Así que, para responder a tu pregunta sobre si el personal del restaurante es amable y servicial, diría que sí, la mayoría lo son. Pero también necesitan mejorar en el control de su cocina y de la atención, porque hay veces que las cosas se descontrolan. En resumen, si le dan una vuelta a ciertos detalles, podrían estar a la altura de lo que prometen.
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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