
¡Ey, amigos! Si buscan un plan chido, La Casa Azul de Chelva es el sitio perfecto para desconectar. Esta casa rural con más de 150 años de historia está en el barrio árabe de Benacacira, en la pintoresca Chelva, Valencia. Imagina estar en un lugar con todo el rollo moderno, pero con ese toque tradicional que encanta. Con 2 dormitorios, una sala acogedora, y una cocina equipada con lo necesario, ¡es ideal para relajarse! Además, aquí podrás disfrutar de la mejor cerveza Senda Craft Beer. ¿Listos para un par de días de paz? ¡Reserva ya y olvídate del estrés!
La Casa Azul de Chelva
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Mapa Ubicación La Casa Azul de Chelva
Dónde se encuentra La Casa Azul de Chelva
¡Ey, colegas! ¿Buscando un lugar chido para desconectar? La Casa Azul de Chelva es el sitio. En serio, es una casa rural que está en C. de Benacacira, 78, 46176 Chelva, Valencia. 5 estrellas, la verdad. La casa es preciosa y súper acogedora, tienes todo lo que necesitas para disfrutar al máximo. Y además, está en un barrio histórico que es un sueño, bien cuidado y con un encanto que te deja sin palabras.
La propietaria, Cristina, se pasa. Es súper atenta y está ahí para ayudarte en cualquier cosa que necesites. Te hace sentir como en casa desde el primer momento. Los vecinos también son amables, siempre dispuestos a echarte una mano. Si buscas calor humano, Chelva es el lugar ideal.
La casa es grande y está bien equipada. Tiene camas cómodas y baños amplios, así que no hay que preocuparse por estar apretados, lo cual es un alivio. La zona del ático es la caña. Y la limpieza aquí es impecable, todo es un encanto con cada detalle bien cuidado.
Y si te preguntas “¿Dónde está La Casa Azul de Chelva?”, ¡pues está justo en el corazón del barrio morisco de Chelva! Así que, si quieres un plan chulo para escapar del ruido y disfrutar de un pueblito lleno de magia, ¡ya sabes dónde ir! ¡No te vas a arrepentir!
Cuál es la historia de La Casa Azul de Chelva
Así que, ya os he contado un poco de cómo fue la experiencia, pero hay que profundizar en La Casa Azul de Chelva. Este lugar está situado en C. de Benacacira, 78, 46176 Chelva, Valencia, y es un auténtico hallazgo. La casa es de esas de 5 estrellas, con varias plantas y ese encanto del barrio árabe que te hace sentir que has viajado en el tiempo. A los que les gusta pasear por calles estrechas llenas de historia, aquí lo van a disfrutar al máximo.
Lo más guay es que incluso en pleno invierno, con el frío metido en los huesos, la calefacción de la casa te salva. Hay que dar un aplauso a Yolanda, que estuvo pendiente de todo el tema del calor y lo encendió en remoto para que siempre estuviéramos a gusto. Además, la casa tiene todo lo que necesitas: menaje, ajuar, y hasta rincón acogedor para relajarte. Eso sí, poneros en forma porque subir y bajar escaleras se va a convertir en vuestro nuevo “ejercicio”.
La ubicación es otro rollo. Aunque sea peatonal y te toque moverte a pie, está en una zona súper bonita donde han cuidado cada detalle decorativo. Y no podemos olvidarnos de las excursiones. Estuvimos encantados explorando Chelva y Chulilla. La ruta del acueducto que sale desde Chelva es un must. ¡Las vistas son brutales! Agradecimientos especiales a Yolanda, que siempre acierta con las mejores recomendaciones para comer y visitar, como esa bodega que nos dejó flipando.
En resumen, La Casa Azul tiene una historia envolvente: es un refugio de paz y belleza en el casco antiguo de Chelva, que mezcla lo auténtico con las comodidades modernas. Cada rincón está lleno de cariño, lo que lo convierte en el sitio ideal para relajarse y disfrutar con amigos o pareja. ¡Sin duda, volvemos!
Cuántos dormitorios tiene La Casa Azul de Chelva
Ya te dije que La Casa Azul es un lugar de 10, y esta ha sido nuestra segunda visita. Así que, si pensabas que no iba a estar a la altura, te equivocas. El senderismo y las actividades que tienen son increíbles y complementan el fin de semana de una manera brutal. La casa tiene un rollo que te invita a desconectar completamente, y el exterior es tan fotogénico que no podrás resistirte a hacerte un par de selfies. Si vas, no te olvides de probar la cerveza “Senda”, ¡está para chuparse los dedos! Un agradecimiento enorme a los anfitriones, son un encanto que hace aún más especial la experiencia.
Hablando del fin de semana, todo salió genial. La casa está cuidada al detalle, y los anfitriones se merecen un 10. Las actividades que proponen son una pasada: desde la ruta del agua hasta el avistamiento de estrellas, y ni hablar de la visita a la bodega. Y claro, el momento de la cata de la cerveza Senda es un lujo que no puedes dejar pasar. Gracias por todo, gente! Sin duda, volveremos porque aquí la pasamos de maravilla.
Para los que se preguntan si es buen lugar para ir con peques, la respuesta es sí. Literalmente, estuvimos mejor que en casa, así que imagínate. Yolanda, la anfitriona, es un amor; nos dejó hasta un detallito cuando llegamos. La casa está super limpia, y el contraste entre lo antiguo y lo moderno es un acierto total. La ubicación también es ideal, porque estás cerca de todo: rutas, centro del pueblo, lo que necesites. No hay duda, si buscas tranquilidad, La Casa Azul es el sitio perfecto. ¡Hasta la próxima, familia!
Y para los curiosos, La Casa Azul tiene 4 dormitorios. Así que no te preocupes, hay espacio más que suficiente para todos.
Qué instalaciones ofrece La Casa Azul de Chelva para los huéspedes
Si estás pensando en un plan rural, La Casa Azul de Chelva es sin duda el sitio perfecto. 5 estrellas, sin discusión. Te prometo que no podrías haber elegido mejor para un fin de semana de desconexión. La casa está cuidada hasta en el más mínimo detalle, sucia nada, impoluta. Además, tiene extras que hacen que tu estancia sea de lujo: tienes detergente para la lavadora por si te da por hacer una colada de emergencia (cosa que le pasó a alguno de nosotros, no voy a dar nombres), y básicos para cocinar. ¡Ah! Y no te olvides de la buhardilla, que está llena de juegos de mesa, libros y hasta una xbox para relajarte después de un día explorando.
Hablando del lugar, la Casa está en el barrio árabe de Chelva, que es una joya. La fachada azul la hace única y cuando cruzas la puerta, sientes ese calor de hogar que te abraza. Gracias a Yolanda, la anfitriona, que estuvo siempre dispuesta a ayudar y que hizo todo perfecto desde el primer momento. La experiencia con la casa, los vecinos y el pueblo fue un espectáculo. Sin duda, la repetiríamos mil veces. Y ya se sabe, gracias a Yolanda por abrirnos las puertas de su casa.
Chelva y sus alrededores son otro rollo. Es uno de esos pueblos que no te esperas cuando piensas en Valencia. Te paseas por sus calles y te sientes transportado a Marruecos, con esas casas blancas y azules. Hay una ruta circular llamada 'La ruta del ' que es muy sencilla y vale la pena hacer. No olvides mirar el ayuntamiento y la iglesia catedralicia; son absolutamente espectaculares y un buen ejemplo del barroco valenciano.
Y ya que estamos, ¿qué ofrece exactamente La Casa Azul de Chelva para ti? Pues, además de su decoración auténtica y bien cuidada, está en pleno barrio árabe, ideal para hacer turismo rural y salir de rutas de senderismo. Los baños son impecables y es perfecta para dos o tres parejas que quieran desconectar. La casa está bien conservada, limpia y con todas las comodidades. Vamos, que es un planazo para pasar un finde con amigos. Y lo mejor: los dueños son super atentos, ¡así que no te lo pienses!
Qué tipo de cocina se encuentra en La Casa Azul de Chelva
Te cuento, si estás pensando en escaparte, La Casa Azul de Chelva es una opción que te va a flipar. La semana pasada estuve allí con los peques y la verdad, les encantó todo. Está súper bien equipada y no echamos nada en falta, en serio. Las noches, tranquilas como para descansar a pierna suelta. Y si te gustan las rutas, ¡en los alrededores tienes un montón para explorar! Un acierto total, primerísima opción si buscas desconectar.
Chelva en sí es otro rollo. Un pueblo pequeño pero con un aire que mola, con esas calles que parecen sacadas de un libro, entre árabes, judías, moriscos y cristianas. Y no olvides pasarte por la iglesia de Los Ángeles, que es una maravilla. Es increíble cómo cada rincón tiene su propia historia. De verdad, ¡es un lugar que te atrapa!
El fin de semana que pasamos fue brutal. La casa es como un hogar, con todas las comodidades que esperas. Todo estaba impecable y su dueño, Paco, es una pasada, siempre pendiente de que no nos faltara nada. ¡Gracias por hacer que nuestro finde fuera perfecto! Estoy convencido de que volveremos.
Y hablando de la decoración, la casa es un encanto. Tiene ese rollo antiguo pero cuenta con la tecnología y comodidad de hoy en día. Si buscas un sitio donde sentirte como en casa y desconectar de verdad, no lo dudes, este es el lugar. La atención es de 10, te cuidan y se aseguran de que tu estancia sea redonda.
Ahora, sobre la cocina de La Casa Azul... Bueno, aquí la cosa se pone interesante. Aparte de la comodidad y el buen rollo que te ofrecen, los detalles están en todos lados, y eso incluye una cocina que vale la pena. Así que si eres de los que disfrutan cocinando o simplemente quieres preparar algo rico, ahí tienes lo necesario. ¡No te vas a arrepentir!
Es un lugar adecuado para desconectar del estrés
Si estás pensando en escaparte un rato, La Casa Azul de Chelva es donde tienes que ir, ¡te lo digo yo! 5 estrellas en todo. La experiencia es única y la estancia te deja más que relajado. La casa tiene ese encanto que te hace sentir en casa, pero además en un lugar increíble. Mis amigos y yo siempre decimos: “vuelvo a repetir” cuando hablamos de volver. Y es que la atención de los propietarios es de primera, súper atentos a todo.
La casa está en una calle preciosa y pintoresca, así que ni te cuento lo bien que te va a sentar pasear por ahí. Todo está muy limpio y, aunque nos faltaron unas mantas, no le quita lo mucho que disfrutamos. En Chelva hay calles que no te esperas, inasperadas y llenas de color que te alegran el día. Si te gustan los entornos así, esto es oro.
Además, la comunicación con Yolanda es genial. No importa si es una duda sobre la casa o dónde ir a comer, siempre te contesta al toque. Y hablando de comer, el pueblo está lleno de opciones ricas y preciosas para tus paseos. De verdad, si te preguntas si es un sitio para desconectar del estrés, la respuesta es un rotundo sí. Aquí se respira paz y tranquilidad, así que si quieres alejarte de la rutina, ¡La Casa Azul es lo tuyo!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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